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«Enseñarás a volar, pero no volarán tu vuelo.

Enseñarás a soñar, pero no soñarán tu sueño.

Enseñarás a vivir, pero no vivirán tu vida.

Sin embargo, en cada vuelo, en cada sueño, en cada vida,

perdurará siempre la huella del camino enseñado»

Teresa de Calcuta

Ser padres o madres es un camino de “vuelta a casa”. Un viaje apasionante de reencuentro con nuestro niño interior, un espejo en el que mirarnos para poder crecer y que provoca innumerables emociones y muchas de ellas contradictorias. Los miedos, las dudas, la culpa, los juicios sobre si estaremos siendo buenos padres o madres… junto con el profundo amor, la ilusión y las alegrías que esas pequeñas personitas nos hacen sentir.

Los niñas y niñas nos brindan la posibilidad de crecer junto a ellos. Aunque nos hayamos leído todos los libros sobre cómo ser padres y madres perfectos, nada de lo que sucede en el aquí y ahora, se puede prever. No hay manual alguno que dé respuestas a las emociones y sentimientos que se despiertan. Puede hacer aflorar en nosotras la parte más amorosa y también la más oscura, pasamos del amor, la paciencia, la alegría… a la rabia, perder los nervios y conectarnos con la exigencia en cuestión de minutos. Y todo vivido con la intensidad que es propia de los niñ@s, algo que nos puede llegar a abrumar y confundir. Se hace necesario escuchar a esas partes oscuras dentro de nosotros, a las necesidades que hay debajo, para poder entendernos y llegar a un equilibrio entre estas polaridades.

La tarea de educar es a menudo también un juego de polos que solemos ver como opuestos: aceptar al niño y ponerle límites, protegerle y permitir su autonomía… un amoroso juego de contrarios que nos confunde y nos hace dudar. De aquí provienen muchas dificultades: ¿Cómo ayudarle sin mimarle?, ¿Cómo ponerle límites con amor y respeto?, ¿Cómo acercarnos sin invadirle?…

A todo esto hay que añadir que no sólo somos padres o madres, también somos hombres o mujeres con una vida que en ocasiones es estresante y exigente, el trabajo, la casa, la pareja, las inquietudes personales. Es fácil que en el momento social en el que vivimos nos sintamos desbordados, agobiados y sin recursos, puesto que el hecho de combinar las necesidades propias con las de los hijos no es un camino fácil.

De aquí surge la necesidad de generar «Creciendo en familia», una propuesta para poder encontrar ese hilo fino y delicado que permite unirlo todo encontrando armonía. Desde la presencia, la conciencia, la responsabilidad y la elección de la vida que quieres vivir.

Generaremos un espacio de encuentro desde el que compartir experiencias, emociones, recursos. Encuentros en los que poder volver la mirada hacia dentro, enriquecernos con las vivencias compartidas, crecer juntos al calor de la resonancia del grupo que arropa para encontrar el camino y “volver a casa”… para emprender la aventura de acompañar a tus hij@s en la tarea de reconocerse y conocer el mundo.

La propuesta se enmarca en un enfoque humanista que integra recursos y técnicas de la Terapia Gestalt, la Pedagogía Waldorf, la Arteterapia y la Pedagogía Sistémica. Siendo en cualquier caso una metodología activa y creativa que se adapta a las necesidades e intereses del grupo.

En este viaje favorecemos que se incorporen y se hagan propias las respuestas educativas adecuadas a cada persona y familia, que se elaboren las “recetas” propias basadas en la escucha de la sabiduría interior. Para esto emplearemos dinámicas vivenciales, que serán prácticas, participativas y posibilitarán el encuentro con las propias emociones y con las de los demás.

“Yo hago lo que tú no puedes,

y tú haces lo que yo no puedo.

Juntos podemos hacer grandes cosas”  

Teresa de Calcuta